Liberado del engaste, el diamante se presenta en su forma más pura: desnudo. Liberada de todas las limitaciones, la piedra más preciosa ofrece una magistral sinfonía de luz y brillo. Para que floten en la superficie de la piel, los diamantes se perforan con láser antes de fijarlos a la joya mediante un delicado anillo. El sueño se hace realidad y la piedra levita delicadamente sobre la piel. De esta técnica única de perforación con diamantes nace una joya atemporal, con sabor a eternidad.
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